lunes, 19 de octubre de 2009


- Es necesario saber cuándo finaliza una etapa de la vida. Si porfias en permanecer en ella más allá de los momentos necesarios, pierdes el entusiasmo y el sentido del resto. Obstruyendo círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos, como quieras llamarlo. Lo principal es poder cerrarlos, y dejar ir momentos de la vida que van finalizando.
¿Se acabó tu relación?, ¿Terminó tu trabajo?, ¿Ya no vives más en esa casa?, ¿Debes irte de viaje?, Puedes pasarte muchos instantes de tu presente "preguntando" los por qués, en devolver la canción y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho. El desterioro va a ser mucho, porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos, tus hermanos, tu familia todos y todas estamos orientados hacia ir cerrando episodios, ir dando vuelta a la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y seguir adelante.
No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos porqué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que dejarlo, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. ¡Las cosas pasan y hay que dejarlas ir! Por eso, a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, romper papeles, tirar esritos, y vender o regalar libros.
Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación. Desprenderse, dejar ir, soltar. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que dar vuelta a la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente.
El pasado ya pasó! No aguardes que lo devuelvan, no te ilusiones con que te reconozcan, no desees que alguna vez se den cuenta de quién eres tú. Suelta el rencor. El prender "tu tv particularl" para darle y darle al asunto, lo único que conlleva es dañarte mentalmente, envenenarte, y amargarte.
La vida está para delante, no para atrás. Si marchas por la vida dejando "puertas descubierta", por si acaso, no podrás prescindir, ni vivir lo de hoy con complacencia. ¿Amistades o noviazgos que no acaban?, ¿Posibilidades de retomar? [¿a qué?], ¿Carencia de explicaciones?, ¿Promesas que no se cumplieron?, ¿Secretos que irrumpen? Si puedes confrontarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir, cierra episodios. Di que no, que no volverán. Pero no por soberbia, por orgullo, ni menos por rencor, sino, porque tú ya no correspondes allí a ese lugar, a ese corazón, a esa habitación, a esa casa, a esa oficina, a ese oficio.
Ya no eres el mismo que fuiste hace tres días, hace cuatro meses, hace un año. Por lo cual, no hay nada a qué volver. Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo. Tú no serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda inmóvil, nada esta quieto. Es salud mental, amor por ti mismo, dejar lo que ya no está en tu vida.
Recuerda que nada ni nadie es impresindible. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo. Nada es vital para vivir porque cuando tú viniste a este mundo, llegaste sin ese adherente. Por lo tanto, es costumbre vivir pegado a él, y es un trabajo propio aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano y/o físico que hoy te duele dejar ir.
Es un desarrollo de aprender a desprenderse, humanamente se puede lograr, porque repito: nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad. Pero cierra, clausura, tira, limpia, despréndete, suéltate, sacúdete.
Hay muchas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que selecciones, te ayudará rotundamente a seguir hacia adelante con serenidad.
¡ESA ES LA VIDA!

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